Miedo a ganar
El partido vivido en la mañana del domingo en As Travesas siguió el guión marcado en los encuentros anteriores por el Celta: partido serio, ordenado, con ocasiones… hasta llegar al tramo final del encuentro en el que se desperdicia toda esa ventaja.
El choque comenzó con los equipos demasiado agazapados, sin duda fruto de la situación clasificatoria de ambos. Todo transcurría sin demasiados sobresaltos hasta que el internacional brasileño Ari Santos enganchó una bolea a la salida de un corner que se alojó en la meta defendida por Arjona. Cinco minutos después, el también brasileño Gustavo Marques culminaba friamente un claro contrataque, batiendo por bajo al cancerbero catalán. El problema para el equipo vigués fue que para ese entonces ya había cometido las 5 faltas y tenía que bajar la intensidad defensiva si no quería otorgar al equipo rival un doble-penalty. Pero en una jugada tonta en el medio del campo, un jugador catalán pisó a un rival y se fue al suelo. El árbitro interpretó falta del jugador vigués y el Barsa no desaprovechó la oportunidad. De ahí al descanso un par de ocasiones en cada portería que los guardametas se encargaron de desvaratar.
Si todos los partidos acabaran en la primera parte el Celta estaría en los puestos altos de la clasificación, pero el que diseñó las normas de este deporte no debía tener demasiada simpatía por nuestro club. Así que la segunda parte transcurrió con el Barsa bien agazapado en defensa, sabiendo que antes o después, el guión preestablecido se cumpliría y encotraría el gol que empatase el partido. Y así fue. Mediada la segunda mitad, en una jugada aislada el Barsa se encontraba con el empate. Faltaban 13 minutos y había que volver a empezar.
Desde ese momento fue un quiero y no puedo por parte de ambos conjuntos, que se empeñaron en hacer gol desde lejos, aunque con disparos que casi nunca entrañaban problemas a los porteros.Y cuando ya parecía que el reparto de puntos sería un mal menor, llegó un final de partido completamente alocado. Primero era el conjunto azulgrana el que se ponía por delante. Ya con Leandro actuando de portero-jugador el Celta lo intentó, pero pasaba el tiempo y no eran capaces de acabar una jugada. El balón rondaba el área catalana pero sin llegar a concretar ningún disparo. Parecía que el Barsa se llevaría los 3 puntos, hasta que Gustavo, en un contragolpe (quizás la única manera de romper la defensa contraria) y de fuerte disparo de media distancia consiguió empatar el partido a falta de 50 segundos. El Celta no se conformaba con el empate y buscó la victoria empujado por un público que acudió en buen número a pesar de la hora, el tiempo, la televisión y la amplia oferta deportiva del domingo. Pero una perdida tonta del balón propició el rápido contrataque azulgrana que acabó con el gol de Chico a 3 segundos del final y con una nueva derrota para los de Gustavo Montero, que siguen en puestos de descenso.